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Ruta del río Algar

El río Algar nace en la Sierra del Ferrer, y su aportación hídrica más importante proviene de las Fuentes del Algar, pertenecientes a Callosa de Ensarriá, recorriendo más de 12 kilómetros hasta desembocar en la bahía de Altea. Su flujo de agua, variable a lo largo del año, forma un humedal que alberga una amplia biodiversidad a lo largo de diversos ambientes, como zonas rurales y agrícolas de montaña y costa.

La ruta

El recorrido que te proponemos en este EasyPlan incluye un tramo de unos 4 kilómetros que puedes recorrer desde la costa hacia el interior -de este a oeste- llegando a “Els dos rius”, punto en que el Algar duplica su caudal al recibir las aguas del rio Guadalest, y momento en el que las aguas entran en el término de Altea. El itinerario discurre paralelo al río y es fácil de recorrer gracias a su conformación de rambla mediterránea, con un fondo plano y accesible.

El camino se origina en la propia desembocadura del río, en la playa del Cap Negret, y bordea el complejo deportivo municipal hasta continuar por una zona lúdica con numerosos miradores y puntos de observación. A partir de este punto llegarás a la zona del Sogai, una gran zona rural rica en yacimientos cerámicos pertenecientes a las épocas medieval, romana e ibérica. Otros puntos de interés son el Molino de los Moros o Molino Viejo, de estructura islámica y origen medieval, y los restos de un antiguo sistema de riego, azudes, molinos, puentes y viaductos, presentes a lo largo de todo el recorrido.

Una vez llegues a la confluencia con el río Guadalest -“Els dos rius”- el itinerario se bifurca, y puedes ascender por el margen del río Algar hasta las fuentes que le dan nombre, o continuar por la ruta de la izquierda, que te llevará hasta el pantano de Guadalest.

Biodiversidad del río Algar

El alto valor ecológico de esta zona le ha llevado a ser incluido en el Catálogo de Zonas Húmedas de la Comunidad Valenciana en el año 2002, y se encuentra dentro del Área de Importancia para las Aves. Gracias a su situación costera estratégica, el río Algar es un lugar ideal para realizar el seguimiento de aves migratorias. Si llevas contigo unos prismáticos y tienes paciencia podrás divisar ejemplares de garza real y garceta, martín pescador, ruiseñor, petirrojo, golondrina, pato, gallineta, libélula y varios tipos de mariposas. Además, en la zona también habitan zorros, culebras y tortugas de agua. En cuanto a su vegetación, destaca la presencia de olmos, chopos, carrizo, adelfa y dos tipos de juncos. Precisamente esta riqueza floral es la que favorece la existencia de la fauna descrita anteriormente, proporcionando alimento, anidación y escondite ante los depredadores.

Las aguas del río Algar se caracterizan por su buena calidad. Tanto es así que antiguamente los barcos se desplazaban hasta Altea para reponer sus reservas, ya que según decían, tienen la propiedad de mantenerse fresca y pura durante los viajes por mar.


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